Providence En Español
Publicado el 04-27-2012

'Aliento de vida' rehabilitando adictos con la palabra de Dios

Los residentes del centro abogan por la misericordia de la comunidad y su colaboración para continuar con el programa, que además de rehabilitarlos, incide en la disminución de la delincuencia.

Por María Isabel Brito

PROVIDENCE.- Ramón Meléndez tenía toda una vida por delante, pero estaba desahuciado, no por una enfermedad, sino por el vicio de las drogas, que lo mantenía atado desde que era un niño de 12 años.

''Empecé en las drogas a los 12 años en Puerto Rico. Caí preso a los 15, y estuve encerrado hasta los 21'', cuenta Meléndez, quien hoy, 22 años después, puede dar testimonio de cómo era su vida en las drogas y en qué Dios lo ha transformado, sacándolo de ese terrible vicio, tras ingresar al centro Aliento de Vida II, en Providence.

El joven manifiesta que a su llegada a Estados Unidos (se radicó en Lawrence, MA) procedente de Puerto Rico, continuó en el vicio, entró en gangas, hasta perderlo todo. ''Me quedé sin esposa, sin hijos, sin familia y sin trabajo'', recuerda. ''Vivía en la calle, dormía debajo de los puentes, comía lo que encontraba o mendigaba comida''.

Cuando parecía que ya no había salida, relata ''me encuentro el centro, empiezo a conocer más de Dios y este es el resultado. Llevo dos meses en el programa, sin consumir drogas'', expresa con un brillo de satisfacción en la mirada.

Y es que la historia de Meléndez no es única, advierte Ismael Díaz, director del centro de rehabilitación y restauración de adictos 'Aliento de Vida II', un ex-adicto que a la edad de 13 años también fue presa de las drogas en su natal Puerto Rico.

''Comencé con marihuana y a los 15 años, ya usaba heroína. A los 20, era adicto potencial'' confiesa el hermano Ismael. ''Salí de Puerto Rico y vine a Providence, pero fue peor. Me hundí 22 años en el vicio'', apunta.

En la etapa más crítica de su vida de adicto, Ismael Díaz refiere ''fui 'homeless', dormía en la calle, parques y 'basement'. Comía de lo que la gente me daba, recogía sobras en restaurantes y limpiaba por comida. Por el vicio robé, hice de todo…''.

Proceso de rehabilitación

Cansado de rodar y de maltratos, Ismael Díaz decide entrar a un centro de rehabilitación en Massachusetts, en 1989. New Challenge es un programa que rehabilita adictos a drogas y alcohol a través de fundamentos cristianos y la palabra de Dios. El centro está ubicado en Lowell (MA).

De ahí surge 'Aliento de Vida' en Holyoke (MA), y años después, 'Aliento de Vida II', en Providence (RI), bajo la dirección de Díaz.

Sobre la base en que se fundamenta el programa para rehabilitar adictos, Ismael Díaz sostiene que es el mejor y más efectivo tratamiento para curar cualquier adicción, y lo compara con el ''poder que tienen la fe y la oración para obrar en las más terribles de las circunstancias''.

El director de Aliento de Vida II explica que actualmente el programa funciona en el tercer piso de un apartamento de dos cuartos, ubicado en el 486 Huntington Avenue, en Providence.

Señala que el hogar está ocupado por seis hombres o residentes (así se les llama), entre 20 y 60 años de edad, que buscan sanar su cuerpo y su espíritu.

''El centro solo tiene capacidad para siete personas. Es un espacio pequeño, pero estamos en trámites de comprar una casa más grande y continuar expandiendo este ministerio de rehabilitación y salvación'', manifiesta Díaz.

¿Cómo es el proceso de rehabilitación? El director del programa explica que antes de entrar al centro, ''los residentes deben pasar un proceso de desintoxicación en un hospital'', reconociendo que ''es más difícil romper con el vicio sin este proceso, cuando sobrevienen los dolores, la ansiedad, el insomnio, y todos los síntomas que se presentan cuando quieres dejarlo''.

Resaltó que ''en la mayoría de los casos, un residente del centro puede rehabilitarse en seis meses o un año. Es un proceso difícil, que solo un ex-adicto puede describir''.

Vida en el centro

Ya instalados en el hogar, ''tienen reglas que cumplir y un programa diario a seguir'', aduce. ''Tenemos horas fijas para acostarnos y levantarnos. La higiene, el respeto, la disciplina y la organización son esenciales. En cierta forma nos desconectamos del mundo exterior y de las personas que nos influencian de manera negativa. Aquí solo nos visitan, una vez por semana, nuestros familiares más cercanos''.

Entre las normas de Aliento de Vida II se encuentran: No pueden usar celulares, radio, televisión, internet. Deben bañarse dos veces al día, mantener la casa y sus cuartos limpios, y tener cuidado de su ropa e higiene personal. Las palabras obscenas, las peleas y maltratos entre los residentes está prohibido, además de que deben cumplir con las tareas diarias.

Díaz detalló entre las tareas diarias del grupo: Oración al levantarse, antes de ingerir alimentos y al acostarse; reciben consejería espiritual a cargo de pastores dos veces por semana; estudio bíblico; limpieza y lavado de su ropa los sábados, y asisten a cultos y eventos cristianos semanalmente.

''El centro es su casa, deben cuidarla y cuidarse unos a otros. Pero nuestro trabajo también es hacia la comunidad, ya que llevamos nuestro testimonio a las iglesias y los sábados salimos a la Cranston a dar comida y ropa a gente que deambula por la calle, de 3 a 5 de la tarde'', aseguró.

Necesidades y proyectos

En tres años que lleva funcionando el centro, Ismael Díaz asegura que han rehabilitado a unos 35 adictos. ''El proceso ha sido duro, pero la satisfacción es mayor'', reconoce. No obstante, aduce que necesitan mucha ayuda de las autoridades y la comunidad en general para abrir un hogar más grande y expandir la visión.

''Hasta ahora 'vivimos por fe'. Los gastos del centro, unos 2,500 dólares al mes, lo producimos nosotros mismos, organizando actividades en las iglesias'', refiere, al tiempo que afirma no recibir todo el apoyo que el programa amerita de la comunidad cristiana en el estado.

''Quiero agradecer a los pastores Samuel e Isabel Francisco, de la Iglesia Monte Sinai, que nos han apoyado en todo lo que han podido. Es la iglesia que nos abrió las puertas, nos da alimento espiritual y envía voluntarios que imparten estudio bíblico a los residentes'', manifestó.

Díaz enumeró también sus necesidades. ''Necesitamos camas, sábanas, almohadas, colchas, toallas, objetos para el cuidado personal, comida y ropa. Cualquier tipo de ayuda monetaria, voluntariado o asesoría profesional será bien recibida. Un solo adicto que se rehabilita, se beneficia no sólo su familia, sino toda la comunidad''.

Los interesados en obtener información del Centro Aliento de Vida II pueden comunicarse con su director Ismael Díaz en el (401) 626-8665 o enviar sus donativos a la dirección física: 42 Maplehurst Avenue, Providence RI 02908. Los residentes del centro también están disponible para llevar su testimonio a las iglesias.