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¿Es el petróleo libio culpable del alto precio del barril de petróleo? Los precios del crudo se han disparado por encima de los $100. Sin embargo, el suministro no se ha afectado, la demanda no ha crecido.
La rebelión del pueblo libio contra la dictadura de Moamar Kadafi es la principal excusa esgrimida por los especuladores para provocar una escalada en el precio del petróleo. Arabia Saudita y otros países de la OPEP, entre ellos los del oeste de Africa, están dispuestos y en condiciones de reemplazar el petróleo libio que pueda perderse cuando las compañías lo soliciten con crudo de la misma calidad, han asegurado funcionarios sauditas. Aseguran además que no hay motivos para que el precio del petróleo aumente porque Arabia Saudita y la OPEP no permitirán que haya escasez de crudo.
A pesar de la garantía del suministro, el precio del petróleo sigue en ascenso continuo, agravando la crisis económica mundial y amenazando seriamente con detener las débiles señales de recuperación de la economía en EEUU.
Quienes controlan y dictan los precios del mercado petrolero, incluso del crudo que aún está bajo tierra, son los especuladores, y más o menos funciona así: los compradores pagan caro por un producto que recibirán en el futuro, porque piensan que este puede aumentar de precio mañana, y los vendedores venden ese producto lo más caro posible, porque no saben si ese producto mañana estará más barato, pero todos buscan obtener más ganancias. Es como el juego del gato y el ratón, donde el ratón que siempre pierde en el juego, somos nosotros, los consumidores.
En un sistema democrático de libre mercado, el gobierno no debe intervenir como regulador del mercado. Pero en este caso, donde el precio del producto no lo fija el mercado, sino grupos de especuladores que lo manipulan, afectando al consumidor y la economía de la nación, el gobierno tiene la obligación de intervenir en defensa de sus ciudadanos.
EEUU, un país capaz de cruzar los océanos en defensa de la libertad, los derechos humanos y su sistema democrático, valores por los cuales han dado sus vidas miles de ciudadanos norteamericanos y se han utilizado cuantiosos recursos, no es capaz de poner freno a un grupo de especuladores que ponen en peligro el futuro económico de la nación y el bienestar de sus ciudadanos.
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