Juan Manuel Santos, a la izquierda, junto a Álvaro Uribe.
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Bogotá - Ya han formalizado el divorcio y se están disputando el patrimonio común a dentelladas. Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe protagonizaron este domingo un nuevo episodio de su largo enfrentamiento, pero quizá el que señala que la ruptura no tiene marcha atrás.
“No vengo a un pugilato como un rufián de esquina, a demostrar quién es el que manda en el barrio”, ha dicho el presidente en un lenguaje inusual en él, ante los delegados del Partido de la U que celebraban en Bogotá su Convención nacional. “Por debajo del poncho se prepara una puñalada contra La U”, agregó.
Se refería, claro está, a su predecesor porque lo que estaba en juego era cuál de los dos se quedaba con la mayor parte de la formación política que crearon entre ambos, años atrás, para defender el legado ‘uribista’.
Álvaro Uribe, amante del campo, que viste poncho cuando está en sus fincas, había hablado en la misma reunión unas horas antes. Al estar rotas las relaciones entre los dos, no quisieron mezclarlos y Uribe pronunció su discurso por la mañana, mientras que el actual mandatario lo hacía por la tarde.
El ex presidente criticó con dureza la política de Defensa del Ejecutivo, como viene haciendo desde hace un año, y, en especial, fue duro con el proceso de paz con las FARC. Acusó a Santos de estar propiciando un gobierno totalitario en el futuro en Colombia, liderado por la guerrilla, que tendría el respaldo económico del Jefe de Estado venezolano.
“Puede ser que Chávez invite a las FARC y que él financie las elecciones para la toma del poder con la Marcha Patriótica”. Esta formación es el brazo político de la guerrilla, aunque de momento prefieren negar que tengan nada que ver con él pese
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