Chávez y Caprilesen campaña.
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Caracas - Venezuela despide la campaña más apasionante de su vida electoral con dos grandes mítines. El último 'round' de una batalla descomunal que realmente se ha prolongado desde las primarias opositoras de febrero.
Los dos candidatos llegan por fin al 7-O con posibilidades de triunfo. Hugo Chávez, el gran favorito, golpeado por una campaña irregular, pero amparado en el chavismo duro (40% de votos) y en su gigantesco aparato ideológico y de propaganda. Y Henrique Capriles, el candidato 'outsider' que viniendo desde atrás ha remontado subido a la ola de un sorprendente fervor popular.
Ambos apuraron la víspera en dos grandes ciudades, Valencia y Maracaibo. En la primera ciudad, el mandatario insistió en las dos ideas sobre las que ha pivotado su discurso; que "Chávez somos todos" y "está en juego la patria", en un nuevo intento de enfatizar que el 7-O decide su destino. Cantó, bailó, tocó la guitarra eléctrica y repitió el mensaje del miedo: "Todo 11 tiene su 13", en referencia al fracaso golpe de estado de abril de 2002, una advertencia para los planes de la oposición que "intentan desestabilizar" el país. "Vamos a evitar que Venezuela dé un salto atrás", concluyó.
En las últimas horas de campaña los anuncios de Chávez en los medios públicos inundan la parrilla. El líder bolivariano, de chaqueta y corbata, insiste en que sólo con él está asegurada "la paz" y la "felicidad".
La generación del 'cambio'
En Maracaibo, la capital petrolera del país sudamericano y bastión de la oposición, Capriles recibió el calor de miles y miles de seguidores. Y no les decepcionó: "¡Zulia me hará presidente!". Las arengas del opositor vinieron acompañadas de una despedida para su rival: "Yo quiero que mañana (por hoy) se despida en Caracas y se vaya en
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