El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, se dirige a la nación.
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Bogotá - Colombia vuelve a darse una oportunidad. Tras medio siglo de confrontación armada con la guerrilla comunista más longeva del mundo occidental, este martes el país inició la travesía en la búsqueda de una salida negociada a la violencia. A las 12.30 de la tarde en Bogotá, el presidente Juan Manuel Santos anunció: “Iniciamos un Acuerdo general para la terminación del conflicto en Colombia” para que “los hijos de una misma nación” no se maten entre sí. Sus palabras fueron pronunciadas en la Casa de Nariño, rodeado de la cúpula militar y de todo su Gabinete ministerial.
El presidente, en su declaración solemne ante el país, explicó los cinco puntos que se firmaron en este acuerdo al que llegaron las Fuerzas Amadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Gobierno, después de año y medio de trabajo preparatorio, y otros seis meses de conversaciones en Cuba. El presidente explicó a los colombianos que ya ha terminado una primera fase de este proceso de paz, que eran las reuniones exploratorias que llegaron a la firma del acuerdo marco que establece las reglas de juego para llegar a un acuerdo final “para que termine de una vez por todas esta guerra”. Se trata del cuarto intento de negociación en tres décadas para acabar con la violencia en Colombia.
Esos cinco puntos acordados son, primero, lograr el desarrollo rural, es decir, posibilidades de que los colombianos menos favorecidos tengan más acceso a la tierra y llevar infraestructura a las regiones más apartadas. Segundo, que la oposición política tenga las suficientes garantías para que quienes disientan y protesten lo hagan sin temor.
Tercero, el fin del conflicto armado, la renuncia a las armas y la reintegración de las FARC a la vida civil. Cuarto, combatir el narcotráfico. Y quinto, hacer valer
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