Arelis Peña Brito
PROVIDENCE.- De no ser por los velones, flores, globos y peluches amontonados a las puertas del apartamento número 151 en la General Street, de esta ciudad, nadie podría intuir que ese lugar fue escenario de un triple crimen la noche del pasado lunes, cuando tres jóvenes fueron ejecutados con tiros a la cabeza en circunstancias aún no esclarecidas por la Policía.
Varios mensajes garabateados en la pared recordaban a las víctimas: Shemeeka Barros, de 22 años, Michael Martin y Damien Colón, de 23 y 22 años respectivamente, cuyos cuerpos sin vida fueron hallados por oficiales de policía que acudieron a una llamada para reportar un tiroteo.
Dentro del apartamento donde estaban las víctimas la Policía encontró también a tres niños, todos con edades por debajo de los diez años, que resultaron ilesos.
Días después de la tragedia, la vida continuaba con relativa normalidad dentro del proyecto Maplewood Terrace, donde se encuentra ubicada la vivienda, que estaba cerrada bajo llave y de la cual no entró ni salió nadie durante el largo rato que una batería de periodistas y reporteros gráficos aguardaba afuera en los alrededores la tarde de este miércoles en espera de entrevistar a relacionados o parientes de las víctimas.
“Fue horrible. Algo como esto no debió suceder nunca. Esos muchachos no se metían con nadie”, aseguró una señora residente en un apartamento vecino, según la cual la muchacha muerta era novia de uno de los hombres asesinados.
La mujer, que se negó a identificarse o a que le tomaran fotos, dijo que ha vivido en ese proyecto por 30 años y que allí crió a sus hijos y nietos.
Tras admitir que “en ocasiones” se producen enfrentamientos y peleas en el complejo habitacional, se quejó de que la
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