Unos 300 mil inmigrantes indocumentados aguardan un fallo favorable del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para acogerse al alivio migratorio y permanecer en Estados Unidos sin la amenaza de ser deportados.
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WASHINGTON - Decenas de miles de inmigrantes indocumentados en EEUU continúan en un limbo legal porque, pese a que la Administración Obama ordenó suspender sus trámites de deportación, las autoridades sólo han revisado 1.9 por ciento de los casos.
En agosto del 2011, el presidente Barack Obama anunció que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) comenzaría a revisar “caso por caso” los procesos judiciales de unos 300,000 indocumentados en vías de deportación, lo que permitiría a muchos de ellos no sólo quedarse en el país, sino además solicitar licencias de conducir y permisos de trabajo.
La idea, según explicó entonces el DHS, era dar prioridad a la deportación de indocumentados con antecedentes penales o que supusieran una amenaza para la seguridad nacional.
De hecho, en el año fiscal 2011, el Gobierno de Obama deportó a casi 400,000 indocumentados, la mayor cifra registrada hasta entonces. De ellos, casi el 55 por ciento eran individuos con antecedentes penales.
La Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés) se había fijado la meta de cerrar los casos considerados de “baja prioridad”, si era posible incluso antes de que llegaran ante un juez de Inmigración. Lo que ha pasado sobre el terreno es desalentador.
Para el pasado 28 de junio, los agentes de ICE sólo habían logrado cerrar un total de 5,684 casos, aun cuando continúa insistiendo en que la meta es reducir la montaña de casos acumulados en los tribunales de Inmigración.
El número de casos cerrados bajo la nueva directriz anunciada en agosto del 2011 apenas conforma el 1.9 por ciento de los 298,173 casos pendientes ante los tribunales migratorios para finales de septiembre del año
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