Andrés Carrión, en el momento de gritar ¡abajo el comunismo! ante el Papa en Santiago de Cuba el pasado 26 de marzo.
La Habana - Pasadas ya varias semanas de la visita de Benedicto XVI a Cuba, hay un nombre que surge una y otra vez al evocar aquellos últimos días de marzo. Andrés Carrión, de 40 años, el ciudadano que gritó en la homilía de Santiago de Cuba: "¡Abajo el comunismo!". Hizo que los ojos del mundo pasaran de contemplar la mitra papal a observar el rostro de un hombre sujetado por sus captores y golpeado por un supuesto miembro de la Cruz Roja.
Todavía hoy bajo los efectos que produce pasar del anonimato a la notoriedad, responde estas preguntas.
Pregunta. ¿Cómo surgió la idea de realizar esa acción en la Plaza Antonio Maceo? ¿Fue una iniciativa personal o de un grupo?
Respuesta. No pertenezco a ningún partido opositor, aún hoy sigo sin pertenecer a ninguno. No obstante, por estos días he recibido la solidaridad de varios grupos de activistas, especialmente en la zona oriental del país. La idea de esa acción me brotó en solitario y no se la comenté a nadie, temiendo que se fuera a filtrar la información y me impidieran llevarla a cabo. Ya José Martí lo había dicho “hay cosas que para lograrlas han de andar muy ocultas”. Por eso fue que pude llegar hasta ahí. Tenía una motivación cívica y de principios: los cubanos debíamos hacer algo para que el mundo supiera de las violaciones y los grandes problemas que afrontamos aquí con la libertad de expresión y los derechos humanos. Yo llevaba todo eso desde hacía mucho tiempo por dentro y aquel fue el momento de decirlo.
P. ¿Cómo pudiste llegar hasta ese lugar a pesar del cerco policial?
R. Llegué sobre las once de la mañana, vi los preparativos de la misa y encontré un lugar estratégico
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