Evo Morales
|
|
Evo Morales
|
|
|
|
|
Buenos Aires.- De los infinitos problemas que Evo Morales ha tenido que afrontar desde que subió al poder, ninguno tan bochornoso como el robo de coches. La venta de esos vehículos y de matrículas falsas dio lugar al surgimiento de organizaciones mafiosas que se extendieron por toda Bolivia, corrompiendo a funcionarios del poder Judicial y a mandos de la Policía.
El año pasado, Morales halló que la mejor manera de exterminar la plaga era decretar una amnistía, para que los dueños de los autos “chutos” pudieran legalizar sus pertenencias, sin la ayuda de las mafias. Por salvar la dignidad del país, se hizo una excepción en virtud de la cual el presidente se comprometió a devolver los vehículos robados en los países limítrofes.
Pero esos países no están de acuerdo con la aritmética de la devolución. La directora de la Aduana de Bolivia, Marlene Ardaya, informó que de las más de 10.000 unidades que fueron beneficiadas con la amnistía, sólo 1.400 provenían del exterior. En cambio, las autoridades brasileñas, chilenas, paraguayas y uruguayas reclaman 8.000.
El caso más notorio es el de Chile, donde la Fiscalía General afirma que las bandas constituidas por ciudadanos de ese país y bolivianos, se apoderaron de al menos 1.489 vehículos –en su mayoría de alta gama- y los introdujeron a Bolivia a través del desierto de Atacama.
Curiosamente, Brasil el país con el que Bolivia comparte una frontera de 3.423 kilómetros selvática, por tanto apta para el contrabando, sólo reclama la devolución de 443 rodados. En los pasillos del Palacio Quemado, en La Paz, prevalece la sospecha de que los chilenos han exagerado las cifras para poner a Evo Morales en una situación engorrosa.
Cabe recordar que Bolivia y su vecino mantienen un pleito histórico por la región rica
...
|