Barack Obama, en su primer discurso sobre el estado de la Unión, en 2010, y el pasado martes.
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Barack Obama, en su primer discurso sobre el estado de la Unión, en 2010, y el pasado martes.
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Todos los periódicos del mundo calificaron la victoria de Obama de histórica. Un político desconocido fascinó con su retórica en 2008 a un país necesitado de un nuevo rumbo.
El hoy presidente de Estados Unidos, el primer negro en llegar a la Casa Blanca, hizo del cambio su grito de guerra. Todo acompañado de un discurso que pedía una nueva forma de hacer política en Washington. Tres años después, la derecha lo acusa de socialista y el sector más progresista de venderse a Wall Street. Obama se ha revelado como un político centrista, más pragmático que dogmático y poco dado a emprender apuestas arriesgadas.
Tras su último discurso del Estado de la Unión, Barack Obama ya piensa en su reelección. Momento de hacer balance: la revista «The New Yorker» ha publicado un extenso reportaje que, a partir de cientos de documentos internos de la Casa Blanca, radiografía un mandato que intentó, sin éxito, el entendimiento entre republicanos y demócratas en el Congreso.
«Déficit de 100 millones»
Un documento escrito en 2008 por Larry Summers, entonces su principal consejero economómico, advertía: «Si sacas adelante todas tus promesas electorales, el déficit público aumentará en 100 millones de dólares al año. La consecuencia sería el mayor crecimiento de la deuda desde la Segunda Guerra Mundial».
Estímulo económico
La Casa Blanca admitió que impulsar la economía con un estímulo sería beneficioso, pero tenían temor al veto republicano en el Congreso. Además, inyectar un billón de dólares asustaría a los mercados. Larry Summers le propone a Obama paquetes de estímulo por valor de 550.000 millones, 665.000, 810.000 y 890.000. Finalmente se optó por firmar un plan de 787.000 millones.
Reducción del déficit
Un informe del equipo economómico de Obama enviado a finales de 2009 ayudó a convencer al
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