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Por Arelis Peña Brito
PROVIDENCE. Veintisiete años después de que fuera prohibida por segunda vez la pena de muerte en el estado de Rhode Island y más de un siglo de su primera proscripción en 1852, tres senadores locales han sometido un proyecto de ley que busca restablecer esa condena, a lo que se opuso la iglesia católica local, que calificó la idea como “una respuesta furiosa y vengativa de una sociedad cada vez más violenta”.
La propuesta legislativa fue sometida por los senadores estatales John Tassoni, James E. Doyle, y Frank Devall, y establece que dicha condena debe ser aplicada para delitos graves cometidos bajo determinadas circunstancias.
Al justificar el sometimiento de la iniciativa, Tassoni expresó su opinión de que los residentes de Rhode Island están dispuestos a permitir la pena de muerte como respuestas a los crímenes horrendos que se han registrado en el estado en los últimos dos años.
El proyecto de ley permitiría a la Fiscalía General solicitar la pena de muerte en los casos de asesinato en primer grado, lo cual incluye homicidio intencional, poner en riesgo la vida de más de una persona por la manipulación o uso de armas o sustancias consideradas peligrosas; dar muerte a alguien a cambio de dinero; tortura y agresión agravada de la víctima; asesinatos cometidos contra cualquier miembro del poder judicial, funcionarios y empleados correccionales, asistentes del fiscal general o especial.
El senador Tassoni anunció que someterá también un proyecto de ley que cree un referéndum en el estado, de modo que sea la población la que tenga la última palabra..
Reacción de la iglesia
Al criticar la iniciativa senatorial, el obispo Tobin recordó el caso del inmigrante irlandés John Gordon, que fue condenado a muerte por el asesinato de
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