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Las encuestadoras profesionales, indican que la contienda por la Gobernación de Rhode Island, está muy cerrada, y que en tal circunstancia, cualquiera de los dos candidatos podría ganar. Estoy de acuerdo, pero pienso además, que esta elección en lo particular será decidida por el votante latinoamericano, que su participación en las urnas el 2 de noviembre será determinante para el futuro del estado. Y no creo, como aseguran algunos, que triunfará la condición partidista, sino más bien, la evaluación reposada y cuidadosa del historial y las condiciones individuales de cada candidato. Si los votantes latinoamericanos participan masivamente el 2 de noviembre, veremos repetirse la historia de la primera elección del Gobernador (Donald) Carcieri, en la cual jugó un papel estelar, el apoyo de los electores latinos, que fue justamente una de las razones por las cuales el Gobernador designó a Patricia Martínez para integrar su gabinete en calidad de directora de DCYF (Departamento de Niños, Jóvenes y Familias). Su designación, fue un reconocimiento al apoyo que le dio la comunidad latina, aunque las ejecutorias de sus políticas luego se enfilaran a perjudicar enormemente al segmento poblacional que representamos. El sufragio del elector latinoamericano, no se centrará en si Frank Caprio es “demócrata” o si Lincoln Chafee es “independiente”. Los votantes están cons-cientes del historial de cada uno de los candidatos, y justamente partiendo de ese análisis, estoy convencido de que Chafee será el favorecido, sobre todo porque en una atmósfera como en la que nos ha-llamos; profundamente anti-inmigrante, Chafee es más confiable; a lo largo de esta campaña, ha sido más claro y compromisario con el hecho de que somos parte, no solo del presente, sino también el futuro de este estado. El empeño del ex senador y Actual Tesorero estatal, Frank Caprio, ha estado dirigido a acompasar una imagen que lo acerque a un voto tradicionalmente “republicano”, lo cual, parece entender, lo acerca más a un probable triunfo. Por supuesto, Caprio parte de la premisa de que tiene asegurado el voto de los electores registrados como “demócratas”. En primer lugar, el votante “independiente” o “no-afiliado”, es tradicionalmente fuerte y determinante en la elección del Gobernador en Rhode Island. En segundo lugar, el nivel de conciencia y de análisis del elector latinoamericano, se ha esclarecido muchísimo; ya el votante latino no ha venido profesando en recientes procesos electorales, una predilección ciega, basada en el formalismo de registro de votante. Éste sabe que el “bi-partidismo” es una tradición política restrictiva de la libertad de elegir, aunque no de la libertad de sufragar, que son cosas distintas. Sufragar es ejercer el derecho innegable de votar, e incluso de elegir; pero “elegir” es mucho más que sufragar, puesto que demanda un análisis calmado acerca de lo que la persona a ser elegida, podría representar para el futuro del votante, de su comunidad, y del país. Por esa razón, la gente se detiene a ver la plataforma de los candidatos, y a hacerse preguntas acerca de su viabilidad, pero también, se detiene en el historial del aspirante, porque ese “historial” podría generar confianza suficiente como para convencerse de que una vez elegido, seguirá su propuesta, sin desviarse de sus compromisos electorales. A veces el elector confía a simple vista, o ayudado por la condición partidaria, pero ese razonamiento está siendo relegado de los procesos electorales. Si partimos del momento crítico que vive Rhode Island, desde el punto de vista económico, entenderíamos que las plataformas electorales de los candidatos a la Gobernación, podrían ser similares, puesto que la urgencia es de naturaleza “económica”, por lo cual, la propuesta de “creación” de empleos, es particularmente fuerte, y las similitudes podrían identificarse en otros puntos. Lo que eso sugiere es que, será el historial de los candidatos, el punto culminante que llevará al elector latinoamericano a votar mayoritariamente por uno de ellos, y esta perspectiva me indica que Lincoln Chafee tiene las de ganar, ya que su historial es más claro y mucho más identificable con nuestras aspiraciones. Lo que Chafee hizo en el Senado de los Estados Unidos, no puede ser opacado por consideraciones partidistas; fue demasiado extraordinario, sobre todo porque lo que hizo lo hizo en momentos en que, expresar disidencia o desacuerdo con la política de la Presidencia-Bush, conllevaba riegos políticos excepcionales. Chafee se opuso a todo lo que finalmente terminó hundiendo la economía y la imagen de libertad de los Estados Unidos. Chafee además, ha venido haciendo un esfuerzo constante de acercamiento, reconociendo con ello, no sólo la importancia del segmento poblacional de origen latinoamericano, sino también, la relevancia de su crecimiento político a todos los niveles. Si el 2 de noviembre el votante latino se expresa masivamente en las urnas, como pienso que sucederá, Lincoln Chafee será el nuevo Gobernador de Rhode Island.
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