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Navidad en la tierra

Navidad en la tierra

Guillermo Descalzi
¿Pánico en CNN?

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Por qué se celebra la navidad en estas fechas? Porque llega al final de las noches más largas del año en el hemisferio norte, cuando los días empiezan nuevamente a crecer. La gente del norte celebraba esta fecha desde hace por lo menos 40 mil años. Era la fiesta del renacer. No era una fiesta religiosa. El cristianismo la adoptó en su narrativa de Dios en la tierra, el cielo y el infierno.

La siguiente es una traducción de Imagine, de John Lennon, en la que me he tomado alguna libertad con las palabras pero transmito fielmente su sentido. “Imagínense”, dice, “que no existan ni cielo ni infierno. Imagínense un mundo sin países, sin motivos para matar, una tierra sin religiones que dividan, con todos viviendo en paz. Dirán que soy un soñador.

”Sí, fue un soñador. Dijo algo difícil de entender, que cielo e infierno no existen en el más allá. Sí hay cielo, y también infierno, pero están aquí, hechos por nosotros para nosotros en la existencia, no en la eternidad. La eternidad, el infinito y la totalidad se dan fuera del existir, juntos, los tres en uno. La totalidad en la eternidad del infinito es aquello a lo que llamamos Dios en el más allá, solo que ‘allá’ no hay allá. Son singularidades sin dimensión alguna, tres singularidades en una, de la cual solo podemos discernir su horizonte de entrada y salida en los límites del universo.

El transcurso y la fugacidad son características emblemáticas del existir. Hacen de la existencia algo muy tenue. Su aparente solidez es una ilusión basada en la continuidad del transcurso del tiempo, la inmensidad del espacio, y lo muy limitado de nuestra percepción. La eternidad, el infinito y la totalidad no están en lugar ni tiempo alguno. No hay ‘espacio’ en el infinito, ni ‘tiempo’ en la eternidad, ni ‘vida’, como la entendemos, en la totalidad.

Vida implica cambio. La totalidad es absoluta, incambiable, inamovible. La creencia en una existencia como la nuestra en los tres absolutos está en el trasfondo de la historia del bien y del mal desde el momento mismo de nuestro inicio planetario. Cielo e infierno como lugares de destino son parte integral de esa historia. Nos permiten creer que de esta existencia pasaremos a otra en la eternidad del infinito donde reside la totalidad. Nos es difícil comprender que allí no haya existencia. Es algo que no computa en
nuestro entendimiento.

Ni cielo ni infierno existen como lugares en la singularidad. La creencia en ellos nos permite justificar nuestra contribución a los infiernos que creamos en la tierra, pretendiendo que así colaboramos con el plan de Dios. Queremos creer que los infiernos de aquí no son más que un anticipo del destino que espera a los malos allá.

Nuestra creencia en un cielo eterno nos permite igualmente excusar el sufrimiento de los buenos aquí porque allá tendrán su recompensa.

Cielo e infierno se hacen aquí, se logran aquí, y hechos y logrados aquí condicionan nuestro paso a la trinidad de la totalidad en la eternidad del infinito. El rastro que dejamos en vida indica el ‘ángulo’ de nuestro tránsito a la eternidad. Ese ángulo es de suma importancia. Puede llevar a una transición exitosa, o a ‘quemarnos’ en la entrada. Quizás a lo último sea aquello a lo que llamamos infierno. El amor y la verdad destilados de nuestras vidas condicionan el ‘ángulo’ de nuestro ingreso a la Totalidad.

Eternidad, Infinito y Totalidad son tres aspectos de una realidad más real que la existencia. Están al otro lado de los límites del existir. La existencia tiene dos límites.

Uno, externo, es un límite temporal. La envoltura externa de la existencia se encuentra alrededor de las billonésimas de segundo del presente. La existencia existe solo en el presente. Lo que aun no es no es y lo que fue ya no es. Lo que ‘es’ en la existencia ‘es’ solo por billonésimas de segundo. Así de diáfanos somos. Alrededor de esas billonésimas de segundo está la totalidad en la eternidad del infinito. El otro límite del universo es interno, espacial y microcósmico. Está detrás de los volúmenes y vacíos en la espuma subatómica de la ola expansiva de la creación. Tras esos volúmenes y vacíos está la totalidad.

Estamos aquí porque la totalidad ama en la eternidad del infinito. Somos una exhalación de la trinidad que, con toda su intensidad y grandeza, busca correspondencia de amor. John Lennon escribió la letra de All You Need Is Love. Quizás estuvo más cerca de la verdad de lo que él mismo pudiese haber pensado. Amor es todo lo que se necesita. En navidades celebramos el fruto del amor, el nacer a la vida, el renacer de la luz. Feliz Navidad.

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