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¿La Caperucita se comió al lobo?

¿La Caperucita se comió al lobo?

Guillermo Descalzi
¿Pánico en CNN?

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Humala declaró estado de emergencia en la sierra norte del Perú. No es para controlar a la derecha sino a la izquierda. ¿O sea que la caperucita se comió al lobo feroz? Este mensaje salió días atrás en la cuenta Twitter de Carlos Tapia, ex asesor político en la oficina del primer ministro del Perú.

Me hizo sonreír. Hacía referencia a la columna que escribí antes de la segunda vuelta en el Perú, advirtiendo que entre la caperucita y el lobo prefería mil veces a la caperucita. No era que Keiko fuese la Caperucita ni Humala el Lobo, pero el símil servía para ilustrar la disyuntiva ante el electorado peruano.

Los primeros meses de Humala en el poder han servido para tranquilizar a quienes temían la llegada de un izquierdismo rabioso al gobierno. Se han tranquilizado tanto que la izquierda empieza a preguntarse qué estará pasando. Humala tendrá que definir su posición. Hasta el momento es como si hubiese ganado Keiko Fujimori porque la política de apaciguamiento a la derecha en el gobierno de Humala ha ido más allá de lo que podría considerarse postura para tranquilizar. La pregunta de Carlos Tapia, el ex asesor político en el entorno de Humala, me hace nuevamente sonreír porque muestra la perplejidad pasmada en la que están cayendo los aliados de Humala en la izquierda peruana.

Humala enfrenta alzamientos civiles en distintas regiones.

Hay alzamientos en la sierra norte, en Cajamarca, en la sierra sur, en Apurimac, en la Costa central, en Chincha y Cañete, en la cuna del imperio incaico alrededor del lago Titicaca, en el altiplano de la frontera con Bolivia, en la selva sur del país, etc. Ha llegado la hora de la verdad y la izquierda peruana está ansiosa y alborotada. O Humala le aprieta los tornillos a la derecha o se los aprieta a la izquierda, y ya vemos donde ha empezado a apretarlos. La izquierda peruana no lo va a dejar tranquilo. Para el izquierdismo resulta increíble ver a su paladín moviéndose con la derecha mientras se distancia de la izquierda variopinta que va desde la suavemente rosadita hasta la roja bien chillona del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru, de Patria Roja, de Sendero Luminoso y otras especies.

A Humala no le ayuda que su gente empiece a dar muestras de hambre capitalista. Su segundo vicepresidente estaba a todas luces en colusión con uno de los grupos de poder económico en el
Perú, el grupo Wong, prestándose para el desalojo de trabajadores en una empresa en la mira de los Wong. Su primera vicepresidenta ‘sustrajo’, no cabe otra palabra, un costoso tomógrafo, un avance de la medicina moderna, comprado para Abancay en la sierra Sur del Perú, donde no hay un solo tomógrafo. La primera vicepresidenta lo desvió a Piura, en la costa norte, donde hay, desde hace años, no uno sino varios tomógrafos. Esto viene después que el mismo hermano del presidente se presentase en Rusia antes de la ascensión de mando de Humala, para negociados entre los cuales hubiese estado la entrada de barcos fábrica de Rusia para la pesca industrial en el mar territorial peruano.

La pesca en el Perú ya fue depredada una vez, cuando era el primer país pesquero del mundo en la década de los sesenta. El negocio hubiese sido otro golpe mortal para la pesca peruana, uno que le hubiese llenado los bolsillos al hermano de Humala. El negocio se le cayó al hacerse público, pero el presidente lo defendió como una inocentada, algo que en jerga militar se llama ‘reclutada’. ¡Una inocentada que hubiese arrasado la pesca en el Perú!

Actualmente Humala enfrenta el descontento de pueblos indígenas afectados por la actividad de grandes consorcios mineros. Tampoco ha ayudado a Humala que el ministro de energía y minas, Carlos Herrera Descalzi, hijo de una prima hermana de mi padre, usase en uno de sus viajes el avión de una de las empresas mineras en cuestión.

Da relevancia a la pregunta del ex asesor humalista, Carlos Tapia. ¿Se habrá comido la caperucita al lobo? La respuesta es… quizás. La naturaleza de este gobierno va a terminar definiéndose con rapidez. ¿Será un gobierno autoritario e idealista de izquierda puritana, un gobierno de izquierda democrática y pragmática que vive y deja vivir, un gobierno de izquierda debilitada por la corrupción dentro de él, un gobierno de izquierda alejado de la izquierda por necesidad del poder, o, finalmente, un gobierno de izquierda transformado en derecha? Todas estas posibilidades están sobre el tapete. La realidad definirá el gobierno de Humala. ¿Se habrá vuelto, como insinúa el twit de Tapia, la caperucita? Mientras tanto los chanchitos bailan a la ronda en el Perú, preguntándose si el lobo está. ¿Lobo, estás?

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