Quantcast providenceenespanol.com
  providenceenespanol.com
Mayo 17, 2012,
pixel
 
11px
11px
Búsqueda
web noticias videos fotos
yahoo
facebook     Negocio de la Semana
11px

¿Olvidó su contraseña? Registrarse

Usuario:
Contraseña:
11px
 
 
 
Columnas

Comparte esta columna enviar imprimir
interior 12
Digg this   Del.icio.us     Google   NetScape   Furl
tamaño Menos TextoMas Texto
Desconcierto republicano

Desconcierto republicano

Guillermo Descalzi
¿Pánico en CNN?

<< Anterior | Siguiente >>

Lo que parecía un partido monolítico se acerca a una división camino a la Casa Blanca. Lo que debiese ser marcha triunfal está dejando paso a un desfile de ansiedad y desconcierto republicano. La causa tiene nombre. Se llama Mitt Romney. Es el elegido aparente del establecimiento republicano para su marcha a la presidencia. Romney es demasiado liberal para el conservadorismo. Necesita explicar su apoyo a la unión civil de gays y lesbianas, la legalidad del aborto provocado y la libertad de la mujer para terminar un embarazo. Apoyó el control de armas. El conservadorismo no acepta nada de esto. Romney ha dado marcha atrás en estos temas, pero queda la sospecha de que su remordimiento sea solo utilitario, para ganar votos conservadores. En otras cosas no se ha retractado. Como gobernador de Massachusetts implementó el RomneyCare, seguro médico universal del estado. Obama estudió el RomneyCare. La Casa Blanca invitó consejeros de Romney en tres ocasiones para consultarles sobre su reforma de salud. Romney considera que el calentamiento global es una realidad. El uso de combustibles fósiles y la poca regulación de emisiones industriales son, para Romney, parte causal del cambio climático. Para la derecha todo esto es un horror. Para hacer el dilema más peliagudo en ruta a la nominación republicana, la fe mormona de Romney no es aceptada como cristiana por conservadores evangélicos bastante influyentes en el partido. Para ellos la mormona será una religión mesiánica, sí, pero no cristiana.

Estamos ante un probable fraccionamiento republicano. La guardia vieja parece alineada con Romney. Los tea partidistas lo rechazan. Su nominación puede destruir las aspiraciones del partido. La derecha busca una alternativa ante su afianzamiento en primer lugar. Los demás candidatos son más conservadores que Romney. La derecha quiere un conservador oleado y sacramentado. Quisiera un Perry, un Santorum, Bachmann, Gingrich o Hunstman, y hasta estaría dispuesta a aceptar un libertario como Ron Paul, pero en segundo lugar en las preferencias republicanas no aparece ninguno de ellos. De pronto ha surgido Herman Cain, que nunca ha sido político. No tiene la maquinaria electoral necesaria para ganar una elección nacional. Si saliera a la cabeza el partido tendría que hacer piruetas para crearle un andamio sobre el cual pudiera alzarse. Para colmo está lo que no se menciona, que Herman Cain es afroamericano, y no hay sector poblacional en el que esté menos integrado el afroamericano que en la ultraderecha del
país.

¿Perry? Rick Perry tiene el problema de ser moderado en inmigración, y la xenofobia enquistada en el partido no permitirá su avance a no ser que repudie su moderación. ¿Bachmann? La sorprendente estatura de Michele Bachmann al inicio de la carrera se tropezó con su propia imagen. En la campaña del 2008 sugirió una investigación que deje en claro quiénes, en el Congreso, son patriotas y quiénes antiamericanos. ¿Recuerdos de otros tiempos? Quizás de la época del senador McCarthy, pero en todo caso Bachmann está muy en la cola en las preferencias del partido. ¿Santorum? Rick Santorum tiene buenas credenciales conservadoras. Rechaza el matrimonio gay. Cree que el calentamiento global es un complot izquierdista adoptado por este gobierno izquierdista, valga la redundancia. Desgraciadamente las encuestas tienen a Santorum tan abajo en las preferencias que se necesitaría casi un milagro para que salga de donde está. Lo mismo con el resto de precandidatos a la nominación republicana, incluyendo a Jon Huntsman y Newt Gingrich. Están tan atrás que su ruta a la nominación parece imposible.

Romney se perfila como el nominado del Partido Republicano. La derecha tendrá que elegir entre aceptar su liberalismo y respaldarlo, o alzar las banderas del Tea Party y buscar un candidato propio. Lo último, una escisión de la derecha, garantizaría la reelección de Obama. Para poner un republicano en la presidencia la derecha necesita aceptar a Romney, pero la derecha es principista y eso sería comprometer sus principios. Para ser consecuente tendría que rechazarlo. ¿Remedio? Quizás uno, balancear el ticket con un conservador irresistible. Romney-Rubio sería un ticket de tres R’s. Republicanos con Romney y Rubio. ¿Romney-Palin? Nunca he escuchado de una repostulación a la vicepresidencia, pero todo es posible en la encrucijada actual. Difícil como parezca, quizás en estas o en alguna fórmula por el estilo esté la solución. ¿Conclusión? Que lo que debiese ser una marcha triunfal de los republicanos hacia la Casa Blanca está, nuevamente, dejando paso a un desfile de ansiedad y desconcierto en el partido.

<< Anterior | Siguiente >>

  enviar imprimir
interior 8px