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No drama, Obama

No drama, Obama

Guillermo Descalzi
¿Pánico en CNN?

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Pareciera que no transpira, y que tampoco grita ni gesticula. Es un hombre que procede calladamente y sin embargo causa alarma y animosidad en muchos. Hay una estrecha conexión entre la forma y el tono calmado de su proceder, y la animosidad que genera. Con el tono y perfil bajo que lleva, aun así genera histeria y aspaviento.

¿Cómo sería si hablase en tono más elevado, con ademanes más pronunciados, si actuase con un poco más de dramatismo? La histeria y el rechazo que produciría entonces serían mayores aún.

Obama mantiene un bajo perfil no sólo porque quizás sea natural en él, sino porque también es obligado y necesario que lo haga para no inflamar aún más las llamas de la histeria en las dos ultras, la de izquierda y de derecha.

La ultraizquierda demócrata lo acusa de timidez. El caso de Elena Kagan, nominada a la Corte Suprema, pone esto de relieve. La izquierda no está contenta con ella.

No es probadamente ni liberal ni progresista. Eso molesta a la izquierda, y se queja de que mientras la derecha no tiene miedo de nombrar conservadores a la Corte Suprema, cuando le toca el turno a la izquierda ésta sale con nombramientos tímidos y moderados.

La ultraizquierda está insatisfecha. Quiere carne y le dan hueso. No podría ser de otra manera. Obama no tiene carne para ella. Producirá una presidencia sin drama ni espectáculo. Pedir otra cosa de él es pedirle peras al olmo. No puede dar lo que no tiene, y el drama e histeria que produce en las ultras, de derecha e izquierda, no salen de él porque sencillamente no están en él. La pataleta de otros no es provocada por él. Dime de qué te quejas y te diré qué te duele, y lo que te duele lo hace porque está en ti.

Nuestro dolor siempre está en uno, e invariablemente buscamos su causa fuera de nosotros. Así es la naturaleza humana. Bueno fuera que nos mirásemos detenidamente cada vez que algo nos provoca una reacción airada. Esa reacción nunca llega de afuera, siempre sale de uno. Los ultras de izquierda y derecha ven provocación y traición en Obama cuando en realidad lo que ven es sólo un reflejo de su propia inconformidad consigo mismos y con la realidad que les toca vivir.

El drama de los ultras está en los ultras. Su drama, pataleta e histeria son suyos, y

no se dan cuenta. Se creen sanos. Tienen su histeria llevada a cuestas porque así la llevamos todos, cuando de histeria padecemos. Todos llevamos nuestra cruz encima, y la cruz de los extremos está en su propio extremismo, histriónico e histérico o como quiera que sea. En lo que queda del año veremos mucho de esto, y en lo que quede de la administración Obama también.

La histeria se ofende ante la calma. La calma con la que pasó la reforma de salud dejó a los extremistas estupefactos. La ultraizquierda quedó anonadada por la falta de apoyo de Obama a la `opción pública'. La ultraderecha se creyó traicionada con la tímida extensión que hubo en la cobertura del seguro médico. Lo mismo ocurre ahora con la nominación de Elena Kagan a la Corte Suprema. Los residentes de ambos extremos van a patalear, y, ¿saben qué?, que pataleen todo lo que quieran porque, en palabras de Miguel de Cervantes, ``Los perros ladran, Sancho, señal de que cabalgamos''.

Obama cabalga y los ultras ladran. El mismísimo coro de ladridos se dará con más fuerza aun cuando inicie el movimiento hacia la reforma migratoria. Ambos extremos se alzarán con aullidos de rabia. La izquierda porque con toda seguridad no se dará la amnistía inmediata y universal que desea, y la derecha porque a fin de cuentas, dígase lo que se diga, alguna amnistía se llegará a dar.

Ambas, ultraizquierda y ultraderecha, también se verán horrorizadas por lo que ocurra o no en lo que respecta a cerrar la frontera, porque hay que ver las cosas como son: la entrada ilegal al país es ilegal, y ningún país que se respete la debe tolerar.

Por otro lado, tampoco se puede ni aceptar ni tolerar que se considere `ilegal' la existencia de nadie, porque no hay vida alguna que sea ilegal. No puede ni habrá jamás ni vida ni existencia `ilegales'. Toda vida tiene su derecho a existir, pero vayan a decir esto a aquellos que en el futuro próximo alzarán sus voces en oposición a lo que no es más que un deber moral y legal de todos en nuestro país: cerrar la frontera y legalizar a los que están. Será difícil de lograr pero Obama sin drama lo podrá hacer. Sí es que es posible. No drama, Obama.

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