|
Antes era ``morituri te salutant'', los que van a morir te saludan. Así decían los gladiadores romanos al presentarse ante el César en sus combates del ayer. El mismo podría haber sido, hasta el día de hoy, el saludo de los americanos a las compañías de seguro médico, pero ya no más. La reforma de la salud ha sido aprobada, ¡viva la reforma de la salud! En la reforma está la salvación del Partido Demócrata de hoy y de la Casa Blanca de Barack Obama, y en ella también está la prueba de que el Partido Republicano se ha vuelto un partido reaccionario. La reforma de salud es la cuarta medida social de gran envergadura aprobada por el Congreso, y es la primera en no recibir un solo voto de apoyo republicano. El Seguro Social, aprobado en 1935, contó con el apoyo de 81 republicanos en la Cámara Baja y 15 en el Senado. El acta de derechos civiles de 1964 fue apoyada por 138 republicanos en la Cámara y 27 en el Senado. El Medicare, aprobado en 1965, fue apoyado por 70 republicanos en la Cámara Baja y 13 en la Alta y ahora llega la reforma de salud con cero republicanos a favor en la Cámara de Representantes y cero en el Senado. ¿Qué pasó? ¿Qué ha cambiado? Que el anteriormente abierto Partido Republicano se ha vuelto el partido cerrado, de línea dura, puritano del día de hoy, y al igual que los puritanos del siglo XVII, los republicanos de hoy no sólo parecen no temerle a la hoguera sino que parecen dispuestos a llevar a ella a quien no comulgue con su ortodoxia. Hoy verterán lágrimas por lo que no pudieron impedir, pero no se quedarán en paz. Prometen continuar con sus esfuerzos para impedir que se implemente la aprobada reforma, porque ya ha sido aprobada, no quepa duda. Falta sólo que se le afine mediante la reconciliación pero, aunque esta reconciliación no se dé, la reforma ya está aprobada. La prometida lucha en contra de la reforma por parte de los líderes republicanos pone de relieve otra característica suya del día de hoy: que lejos de ser una oposición leal, la suya es una oposición desleal. La lealtad implica que terminada la batalla los contrincantes se den la mano en la tarea de construir la paz. En este caso habrá terminado la batalla pero el combatiente republicano promete seguir el ejemplo de esos soldados japoneses que tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial siguieron peleando escondidos en selvas en islas del Pacífico por años y décadas después. ¿Se darán cuenta de lo suicida, ridículo y anacrónico de su posición? Creo que no. Los líderes del partido auguran que la aprobación de la reforma de salud producirá una catástrofe para los demócratas en las elecciones congresionales de noviembre. Yo estoy convencido de que será al revés, que la aprobación de la reforma es más bien la salvación del Partido Demócrata en su versión actual. Lo mismo para la Casa Blanca. ¡Al fin logró algo tangible! La anterior renuencia de Obama a pelear parece haber sido reivindicada con este voto. Me apena nada más que no se haya aprobado una opción pública en la reforma, pero lo comprendo dada la total y feroz oposición republicana y conservadora, porque no todos los conservadores son republicanos. También existe el voto conservador demócrata en contra, y lejos de ser esto algo negativo es más bien muestra de la salud democrática del Partido Demócrata, valga la redundancia, porque el hecho de que el Partido Demócrata no vote en bloque como lo hace el republicano demuestra que el demócrata no es un partido de exclusión, cerrado, puritánico como el republicano de hoy. Ahora, no me alegro. Deploro más bien que los republicanos de hoy sean tan cerrados, y espero con los brazos abiertos la oportunidad, cuando los republicanos no sean tan cerrados, en que pueda haber más demócratas que puedan votar con los republicanos. Ocurrirá sólo cuando haya republicanos que puedan votar con los demócratas. Mientras tanto, y por último, dos cosas más de las que me alegro de este voto. La primera es que parece que finalmente Obama aprendió. Aprendió a usar los atributos de la presidencia para implementar lo que prometió en la campaña del 2008. Invitó a un tenaz opositor suyo de la ultraizquierda demócrata, a Dennis Kucinich, a volar en su avión, el Air Force One, y lo convenció. Me alegro de eso, pero más me alegro aún de lo segundo, de que con esta reforma de salud, que pase lo que pase ya es ley, las compañías de seguro no podrán en adelante rehusarse a cubrir ``condiciones pre-existentes'', cuando la única condición pre-existente que en realidad había y sigue habiendo es la codicia que llevó a las compañías de seguro a hacer de Estados Unidos su huerto privado, uno en el que nos usaban como abono para sus plantas de dinero. Bueno, ya no será así, y los que van a vivir, compañías de seguro, les saludan.
|
|