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La cama de Obama

La cama de Obama

Guillermo Descalzi
¿Pánico en CNN?

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Obama se hizo su cama, ahora que no se queje cuando se acueste en ella. Es una cama fría, de sábanas que bien pudieran estar almidonadas, y almidonadas sus propias pijamas también. Da la impresión de que fuese así porque quiere mostrar su respeto al círculo de brahmines de la alta sociedad política y económica del país, lo cual en sí no está mal, pero lo hace tanto que pareciera tener el cuello paralizado con el mismo almidón de esas fotos añejas de los Rockefeller, Mellon y Carnegie. Con su cuello tieso en su cama tiesa poco será lo que Obama pueda hacer, y es que en su búsqueda de corrección se ha quitado libertad de acción. ¿Quién iba a pensar que el activista liberal se convertiría en el pasivo conservador que nos gobierna? Quizás, casi con toda seguridad, la Casa Blanca diga que no es así, pero sí, sí es así. Ahora, desgraciadamente, en la cama de Obama nos acostamos todos porque es la cama nacional.

Nos estamos acostando en una cama acolchada con toneladas de dinero para Wall Street, dinero sin condiciones ni restricciones, dinero que no abriga porque no es nuestro, es para Wall Street y para las vergonzosas bonificaciones que siguen dándose con ese dinero. Nos estamos acostando en una cama sin atención médica para el que no tiene porque Obama en su aparente ansia de no enajenar al grupo de brahmines del país rehusó presionar a los de más arriba para que tengan compasión por los de más abajo. Nos estamos acostando en una cama que reposa no sobre el piso sino sobre las espaldas de millones, literalmente millones, de indocumentados que siembran, cultivan y recogen nuestra comida, que limpian comercios, talleres, fábricas y oficinas, y que mantienen impecables las casas y vecindarios en nuestros mejores barrios y ciudades. Son los indocumentados quienes acabarán siendo los más traicionados por la incapacidad de Obama de promover la reforma migratoria que prometió durante la campaña, porque él, Obama, más pareciera querer estar bien con el círculo de brahmines que responder a quienes con su voto lo llevaron en andas hasta esa camita sostenida sobre hombros y espaldas de indocumentados.

Es una cama vergonzosa porque debajo de ella se esconde el sufrimiento de los desposeídos de esta nación que, a pesar de todo, sigue siendo la más libre y rica en el mundo entero. Es no sólo vergonzoso, sino verdaderamente

irracional, el camino que la Casa Blanca ha aceptado transitar, porque lleva al desastre. Es desastroso permitir que Wall Street siga incurriendo en el robo legal de miles de millones en bonos para sus ejecutivos mientras sigue rehusando modificar los términos de las hipotecas de millones cuyas casas están sumergidas bajo el agua en este diluvio estadounidense que aparentemente no tiene visos de cuando acabar.

¿Y no será vergonzoso e irracional seguir manteniendo en la ilegalidad a los millones que eventualmente se integrarán a la mayoría, la absoluta mayoría, de este país? Nuestro idioma español está pronto a convertirse en el lenguaje más hablado en el mundo entero. Para el 2060 habrá más gente que hable español que chinos que hablen mandarín. Será así simplemente porque los chinos siguen con su política de un bebé por pareja, reduciendo su población, mientras nosotros la multiplicamos al ritmo y con las características que ustedes que me leen en español deben de conocer. Estados Unidos tiene 32 millones de hispanoparlantes en la actualidad, mínimo. Eso asegura que para el 2050 seremos la primera nación hispana o, si lo quieren, la primera nación anglohispana del mundo, porque eso es lo que estamos destinados a ser. Ahora, es torpe, muy torpe, contribuir al resentimiento en esa futura gran mayoría nuestra. En los guetos del país la raza negra aún alberga resentimiento por las injusticias a las que fue sometida. ¿No se dará cuenta Obama de que si no hace algo, y lo hace ya, por hacer justicia para el indocumentado, que esa falta de justicia es otro apartheid de facto que producirá un resentimiento similar?

Esa es la cama en la que nos estamos acostando, la cama que Obama tendió, y que difícilmente cambiará porque Obama parece incapaz de colocar la justicia por encima de la corrección. Obama ha dado muestras de buscar la corrección aunque sea injusta. Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo. Que Dios nos libre del manso Obama, o mejor aún, que Dios libre a Obama de su mansedumbre porque con él continuaremos durante años por venir.

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