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Estado de desunión

Estado de desunión

Guillermo Descalzi
¿Pánico en CNN?

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Si hay algo que está en evidencia luego del mensaje del estado de la Unión es que estamos en desunión. Se debe mayormente a la búsqueda de pureza en Washington. No se busca el bien. Tampoco se busca el mal. Se busca la pureza, pureza republicana y demócrata. Nadie busca el mal por el mal. Todos los que buscan el mal lo buscan por algún bien, por algo positivo para ellos, aunque lo que busquen sea claramente negativo para otros.

El psicópata sexual que ataca para gratificarse ve en la gratificación un bien para sí mismo. Matar para defender la religión es considerado trabajo en nombre de Dios. Matar a los que matan en nombre de Dios para prevenir su ataque es considerado ``bueno'', y así sucesivamente. Es un nudo gordiano que ata pureza y bien como si fuesen la misma cosa.

Los puritanos de cualquier índole son extremistas. Se van al extremo: quieren sólo lo que quieren y nada más, y en nombre de lo que quieren rechazan lo demás. Funcionan bajo el lema ``SSPP'': solos, solitos, puros, puritos. Excluyen en nombre de la pureza y piensan --están convencidos-- de que está bien. Es más, están convencidos de que el bien exige eso. Tremendo error porque el bien nunca rechaza, siempre abraza.

El triunfo del bien no llega matando al mal. Llega transformándolo en bien, abrazándolo, incorporándolo. No se puede sembrar muerte para dar vida. La muerte da muerte y la vida da vida. Todo puritanismo es un extremismo. El extremismo carece de balance. El puritanismo también. Ambos son, por naturaleza, contrarios al amor. El amor abraza. El puritanismo y el extremismo rechazan.

Hay puritanismos de todos tipos. Hay puritanismo ``dietético'', puritanismo ``sexual'', puritanismo ``moral'', etc. En Washington somos víctimas de puritanismo político. Los republicanos practican su puritanismo, un puritanismo de rechazo, mientras que la Casa Blanca practica un puritanismo de aceptación. Es como si los republicanos no se dieran cuenta de que su rechazo rechaza. El rechazo genera rechazo. La vida da vida y la muerte da muerte. El rechazo republicano a todo lo avanzado por la administración Obama sólo puede conducir al rechazo, pero los republicanos perciben que su rechazo conducirá al cambio.

Una cosa con respecto a lo que uno percibe: si uno quiere cambiar lo que percibe, entonces debe empezar por cambiar uno mismo. Si uno cambia, cambia lo que percibe. Los republicanos en el Congreso desean cambiar la realidad

del país. Para cambiarla deben empezar por cambiar ellos. De lo contrario continuaremos en este estado de desunión de aquí al fin de la administración Obama.

Obama también debe cambiar. Para cambiar la situación que enfrenta en el Capitolio tiene primero que cambiar él, y me pregunto si será capaz de hacerlo. El republicano es puritano en su rechazo. La administración Obama es puritana en su aceptación. Todo lo acepta. La aceptación extrema, total, cede su puesto a quien lo quiera, y lleva a una exclusión de sí mismo, lo que equivale a un rechazo.

La aceptación sistemática se confunde con el rechazo sistemático. No existe línea de demarcación clara entre ellas. Obama acepta tanto que se deja comer. Ese fue el error de Jimmy Carter. Es hora de que la Casa Blanca empiece a contemplar lo que no debe aceptar, lo inaceptable. Que no acepte, por ejemplo, que se los coman. Hay que cerrarles la puerta a los que quieren comérselos y a quienes ayudan. ¿A quiénes les deben cerrar la puerta? Es increíble que se hayan dejado arrollar por cuatro conservadores del Senado, tres demócratas y un pseudo independiente. Si les hubiesen cerrado la puerta ya hace tiempo hubiésemos tenido progreso en reforma de salud.

Sí, quizá ese progreso hubiese sido para atrás, pero no hay nada que diga que todo progreso debe ser para adelante. A veces volver atrás ya es un progreso, e insistir en quedarse donde están es un retroceso.

La administración Obama ha dejado que los republicanos la definan. Tremendo error. Es hora de que empiece a definirse a sí misma, aunque eso quiera decir un regreso a las posiciones de inicio. Así como están las cosas nos acercamos a otra administración tipo Carter, fallida por insistir en la pureza demócrata, la pureza de la aceptación. Es hora de que ambos, republicanos y demócratas, se acerquen al medio, los republicanos empezando a aceptar y los demócratas empezando a decir no.

La administración Obama tiene mucho que aprender de la tan vilipendiada administración Bush. Bush y Cheney se mantuvieron firmes en lo que creían. La firmeza no es necesariamente puritana y extremista. Bush quiso ir a Irak y fue a Irak pasando primero por Afganistán e inventando razones para ir a Irak. Obama quiere ir a Roma. Que aprenda a hacerlo, aunque tenga que pasar primero por su Waterloo, e inventando luego lo que tenga que inventar para sacar adelante

su proyecto de gobierno, ese por el cual el país votó en noviembre del 2008.

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